martes, 14 de junio de 2016

Mis respetos por la masacre en el club gay

No suelo publicar artículos que no estén relacionados con la Asexualidad... Pero ésto que pasó es horrible y no hay, creo, otra forma de decirlo.
Basta de muertes.

Para todos mis amigos heteros

Este artículo fue escrito por Asier Rufo Gaztelumendi el día de hoy, 14 de Junio de 2016, en el sitio web de la Liga LGTB de la UPV



Escribo este artículo para todos mis amigos heteros.

Ya sé que llego un poco tarde, pero hasta ahora no me he visto con ganas de escribir nada al respecto. Todavía estoy triste y enfadado pero al menos ya puedo articular mis argumentos, así que allá voy.

Vamos a hablar sobre lo que ha pasado en Orlando.

Esta masacre no ha sido obra de “un loco”, no ha sido “un moro radicalizado”, no ha sido “un pirado del ISIS” y no ha sido un acto terrorista al uso, tal y como nos están contando muchos medios de comunicación. Lo que ha pasado en Orlando ha sido un acto de LGTBfobia. Llamémoslo como lo que es: un ataque ATROZ contra toda la comunidad de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Ese tío quería vernos muertos, ese tío creía que no tenemos derecho a estar vivos. Pero esto no es algo que surja de la nada, por arte de magia, no te levantas un día odiando hasta la muerte a todo un colectivo así porque sí. El odio se aprende, se perpetúa y se contagia.

Lo que ha pasado es sólo la punta de un gigantesco iceberg: cada vez que un niño señala a otro en el colegio y le llama maricón, cada vez que un programa de televisión invita a una persona trans para caricaturizarla como un bufón o frivolizar sobre su transición, o cada vez que un tío borracho se acerca a dos lesbianas y las acosa sexualmente, se responde a un mismo patrón. Vosotros, los heteros, NOS OPRIMÍS a quienes no respondemos a vuestro estándar y somos disidentes del sistema que os convierte en norma (el HETEROPATRIARCADO). Cada persona heterosexual que, desde su posición privilegiada, humilla, insulta o agrede a una persona LGTB, está perpetuando este sistema y justificando nuestras inseguridades, nuestro aislamiento, nuestro miedo, nuestras heridas y sí, también nuestras muertes, las de Orlando y las de cualquier otro lugar del mundo.

Como decía, los medios de comunicación niegan el carácter LGTBfóbico de lo que ha sucedido y hablan simplemente de un atentado terrorista. Para la sociedad, para cada uno de vosotros, para cada persona heterosexual de occidente, es muy fácil asimilar un concepto como “mirad, mirad lo que ha hecho este islamista chiflado, estos moros están locos, menos mal que nosotros somos super civilizados y no hacemos estas cosas”, en lugar de asumir un “mierda, es cierto, hemos estado alimentando, justificando y perpetuando la LGTBfobia mediante este sistema heteronormativo que, en su peor forma, nos ha dejado hoy tantas víctimas mortales”. Así es, nos encanta echar balones fuera con tal de tener la conciencia tranquila. Pero hay algo peor que no asumir responsabilidades, y es obtener beneficio político de esta situación: hay personas, como por ejemplo Donald Trump, que están prostituyendo los cadáveres y el dolor para alimentar la islamofobia, justificar la vigilancia intensiva, cerrar fronteras y fragmentar la sociedad. Y esta no es la realidad. En el fondo lo sabéis. Dejad de intentar convenceros a vosotros mismos de una mentira cómoda y reconoced de una vez esta verdad incómoda. La LGTBfobia existe. Seguimos muriendo. Está ante vuestros ojos.

Lamentablemente, ni siquiera cincuenta “maricones”, “bolleras” y “travelos” muertos parecen ser suficiente motivo para centrar el foco público en la LGTBfobia, para abrir un debate, plantear una autocrítica generalizada o tomar el compromiso de luchar cada día contra el odio. Ya es hora de dejar de legitimar el ideario machista que a vosotros os dota de privilegios y a nosotros nos destruye cada día. Si no dais el paso, nada cambiará. Hace falta hablar, hace falta leer, hace falta sensibilizarse y hace falta mirarse en el espejo, aceptar que existe la opresión, que existen ciudadanos de primera y de segunda por su orientación sexual. Hace falta entender la forma en que la sociedad nos ordena de manera vertical, nos jerarquiza. Vosotros estáis arriba y nosotros estamos abajo. El mundo está diseñado para vosotros. La cultura está diseñada para vosotros. El arte está diseñado para vosotros. El ocio está diseñado para vosotros. Nunca nadie os insultará por ser heteros. Nunca sentiréis miedo por coger de la mano a vuestra pareja en la calle. Nunca pondrán vuestros derechos en entredicho. Y nunca os van a matar. Nadie os matará por ser heteros. A nosotros sí. Nos mataron en Orlando. Que nos dejen de matar mañana depende de todos, depende de ti.

Así que, amigos heterosexuales, por favor, sed nuestros aliados y compañeros en esta lucha, usad vuestros privilegios para liberarnos de nuestras cadenas y puede que llegue un día en el que no tengamos que lamentar más Orlandos en la historia de la humanidad.

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Mis respetos y condolencias desde Argentina

martes, 7 de junio de 2016

Asexualidad: Mitos que no hay que creer

5 mitos sobre la asexualidad en los que deberías dejar de creer

Publicado por Angeline Saadoun en Batanga (no especifica la fecha)



La asexualidad es considerada una «orientación sexual no oficial».
En los últimos años se está hablando mucho más sobre al sexualidad y hoy, por suerte, términos como homosexual, bisexual o transgénero ya son moneda corriente.
En cambio, de la asexualidad no se habla demasiado. Es un término que poco se conoce, no se sabe bien qué significa ni qué agrupa exactamente. De hecho,Anthony F. Bogaert, investigador de la Universidad de Brock, explica que incluso para investigadores en la cuestión se trata de un tema desafiante. 
El primer estudio académico exhaustivo fue publicado reciben en 2004, en la revista Journal of Sex Research. Desde entonces han surgido algunos estudios sobre el tema, que incluyo por ejemplo el trabajo escrito por Julie Snodra Decker, titulado The Invisible Orientation: An Introduction to Asexuality, que fue dirigido a la audiencia general.
Asimismo, un documental de Netflix llamado (A)sexual permitió dar a conocer este término a la población general. 
Sin embargo, muchas personas aún no han escuchado o no conocen exactamente como se define a esta orientación sexual. Y existen como siempre muchos mitos en cuánto a la asexualidad. 
Muchos creen que agrupa personas que no tienen líbido sexual o que no tuvieron aún una experiencia sexual. Sin embargo, la asexualidad es otra cosa. Acontinuación te contamos los 5 mitos que probablemente creas o hayas escuchado en algún momento y en realidad no son para nada ciertos. 
Si quieres conocer más al respecto, deberías leer este artículo: «Asexualidad: ¿es posible no sentir atracción sexual por otra persona?» 


1. La asexualidad es una elección:

La asexualidad no es una elección. Se trata de una orientación, al igual que la bisexualidad, la homosexualidad o la pansexualidad, no suele haber elección cuando se trata de orientación. 
Sin embargo, no se sabe mucho sobre la asexualidad. De hecho, ni siquiera figura en la escala de Kinsey, que pretende describir la respuesta sexual de una persona en determinado momento. 

Bogaert explica que: 
«No conocemos realmente de dónde viene la asexualidad, pero mientras la orientación sexual de una persona no lastime a nadie, ¿de verdad importa?».


2. La asexualidad es un trastorno mental

Un trastorno mental es definido como aquello que ocasiona angustia, minúsvaliau ocasiona cierto riesgo a la salud de una persona, afectando el humor, elpensamiento y el comportamiento de la misma. 
Tal como sucedió con la homosexualidad, la asexualidad fue en un momento considerada un trastorno mental. Sin embargo, actualmente, en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales 5 (DSM 5) ya no se considera la asexualidad específicamente como un trastorno.
De igual modo, en varios estudios publicados los investigadores se oponen a la idea de considerar la asexualidad como un trastorno o como algo negativo, ya que en general las personas asexuales no tienen ningún problema con su asexualidad. 


3. Una persona asexual no siente deseo sexual 


En términos fisiológicos no hay ninguna diferencia entre una persona sexual y una persona asexual. Las personas asexuales sienten excitación y deseo sexual al igual que una persona sexual.
Sin embargo, responden de un modo diferente: no se conectan con otra persona. Sienten el deseo, pero no tienen fantasías con otra persona ni desean compartir ese deseo con alguien más. 


4. Las personas asexuales no tienen relaciones románticas

Las personas asexuales pueden tener relaciones románticas ya que, en toda persona el deseo por el sexo y el amor son totalmente diferentes. De hecho, en una relación una persona asexual puede no expresar deseo sexual o puede participar sexualmente solo para complacer a su pareja.
Kim Kaletsky escribió un artículo en la columna de The New York Times (Modern Love) titulado «Asexual and Happy», en donde señala: 
«Sentí el deseo de estar románticamente con ciertas personas, pero nunca sentí un deseo sexual por ellas». 
Y de hecho, explica que aquellas personas que no sienten deseo de tener una relación romántica deberían agruparse bajo otro término: arrománticos. 


5. Las personas son sexuales o asexuales

El deseo sexual no es tan simple de categorizar. 
Quizás algunas personas sienten una intensa atracción sexual mientras que otras no sienten absolutamente nada, pero también existen quienes sienten un intermedio entre los mencionados. 
De hecho estas personas se denominan demisexuales y el término agrupa en parte aquellas personas que se sienten atraídas a las personas una vez que las conocen.
Después, también hay quienes se identifican entre románticos y arrománticos. Y luego quienes tienen una orientación bisexual, heterosexual, homosexual,pansexual, asexual, demisexual... 
Nuestra orientación y el deseo sexual no debería ser categorizados tan fácilmente ni deberían ser considerados estáticos, ya que la mente humana de por sí es muy compleja, más aún cuando se trata de deseos. 

¿Qué opinas de estos mitos? ¿Los habías escuchado? ¿Tu percepción de la asexualidad ha cambiado ahora?

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Saludos desde Argentina!

sábado, 28 de mayo de 2016

Asexuales en Argentina

Ahora los asexuales en Argentina tenemos un nuevo sitio!

Les presento el Tumblr: Yo también soy asexual Argentina



La idea del blog es, aparte de mostrar el activismo que vaya surgiendo (como hacemos aquí), escribir artículos nuevos sobre el tema. Así que si a algún asexual (o alguien que quiera dar su opinión) le interesa publicar algo este es el espacio!

Espero se den una vuelta

Saludos desde Argentina

viernes, 20 de mayo de 2016

Asexualidad: Por qué no deseo acostarme contigo

Por qué no deseo acostarme contigo

Artículo publicado el 07 de Mayo de 2016 en el suplemento Verne de El País.

Siempre he tenido la sensación de que en cuestión de sexo era distinto
Hace un año más o menos lo descubrí: soy asexual




Siempre he tenido la sensación de que en cuestión de sexo no era igual que los demás, que tenía motivaciones distintas, pero no acababa de ponerle un nombre. Era sencillamente un tema que no me preocupaba y precisamente por eso, no le daba más vueltas. Hace un año más o menos lo descubrí: soy asexual. En abril se estrenó un anuncio de Flex en el que hablo del tema. A mi familia se lo conté horas antes de coger el tren a Madrid para el rodaje.

Cuando era adolescente vivía la sexualidad con bastante indiferencia. No terminaba de ser capaz de equipararme a los demás, pero es algo que no me planteaba. Estos últimos años decidí entenderme más para interactuar mejor con la gente, lo que me hacía ver pequeñas señales de que yo era distinto. Un ejemplo, como podría ser cualquier otro, eran las reacciones de mis amigos cuando pasaba junto a nosotros una chica guapa. Mi reacción -bastante nula- difería de cómo se comportaban ellos, así que me pregunté si es que me estaba equivocando. Durante una temporada intenté fijarme tanto en mujeres como en hombres, a ver si era eso. Pero tampoco.

No deseaba tener sexo con otras personas. A nivel sentimental y romántico sí que había sentido aprecio, y sabía que en algunos casos había podido sentir algo más que amistad, pero no sentía la necesidad de acostarme con nadie. No soy virgen, que conste. He tenido relaciones sexuales pero nunca eran tan espectaculares como se supone que deberían ser. Era una actividad más, como ir a ver una película o dar un paseo, pero soy de los (¿pocos?) que prefieren la segunda opción. Si se daban cuenta -lo cual sólo es posible con una buena comunicación- me preguntaban qué me pasaba, claro. Eran momentos raros.

- Verás... es que soy apagado.

- ¿Apagado cómo?

- Pues… como contrario de encendido. Más o menos por ahí.

Tengo un amigo con quien no tengo mucho contacto. No nos conocíamos en persona -nos hablamos por proyectos en entidades sin ánimo de lucro- y la primera vez que nos vimos le parecí sociable, agradable, cercano. La segunda vez yo estaba cansado y mi faceta más distante relucía, así que comenzó a analizarme. Tiempo después me mandó un artículo, quizá como conclusión de sus reflexiones.

Aquel artículo me pareció una pequeña revolución en la forma de entender las relaciones. Me sentí muy identificado.

A partir del momento en el que le pongo un nombre a cómo soy -sexualmente hablando-, hace un año, y empiezo a encontrar a otra gente igual, lo entiendo e inicio un proceso. Tienes que clasificar tus sentimientos, las atracciones que sientes, para saber dónde estás. Yo hice ese camino solo, con ayuda de la Asexualpedia y con páginas de Facebook de la comunidad. Poder usar los mismos marcos de referencia me ayudó mucho.

La asexualidad se manifiesta de formas diferentes. Puede gustarte el sexo aunque no experimentes atracción sexual hacia otra persona. Puedes enamorarte o no. Yo estoy a medio camino. Sí que disfruto de mi sexualidad, aunque no tengo necesidad de compartirla con otra gente. La verdad, prefiero correr por la montaña. Soy capaz de tener sexo y a la persona le puede gustar. Puedo disfrutar del momento, pero más por la intimidad que por el sexo en sí.

Este último año ha sido una liberación para mí. Por fin pude empezar la conversación que tenía pendiente con mis amigos. Hasta que no supe que era una cuestión de orientación sexual, no era capaz de explicarles mi forma de ver el sexo. Era como un lastre y creo que generaba una brecha de confianza entre nosotros.

Un día quedamos en un bar y les advertí de que quería comentarles algo importante. Sabía que me iba a dar corte sacar el tema, pero que así ellos me lo iban a recordar. Y cuando lo hicieron, les dije:

- Voy a hablaros de mi sexualidad.

Repasamos algunos momentos de mi vida que ahora tenían sentido y me agradecieron que me abriera. Se lo tomaron con sorpresa, excepto una amiga que dijo que siempre lo había sabido. ¡Ya me lo podía haber contado y me habría ahorrado tiempo!

Después surgió lo del anuncio de colchones. La productora contactó con la Asociación de Asexuales y se hizo una votación en la que se decidió no participar. Por un lado estaba el miedo personal: la gente no veía la necesidad de que su orientación personal fuera pública. Por otro, el miedo colectivo de no saber cómo lo iban a enfocar y que nos pudieran presentar como a cuatro locos. Porque ya ha pasado. Es un tema que no se ha tratado siempre bien y había mucho miedo al amarillismo y a titulares grotescos.

Soy una persona decidida y dije ¡venga, hagámoslo! Como activista para muchas causas, veía que había una laguna con esta orientación. Muchos cuentan que han llegado a la comunidad después de varias penurias y de pasar por médicos, que simplemente les constatan que están sanos y cuerdos, que son normales. Creo que si hacemos campaña, podemos dar más visibilidad a la asexualidad y evitarle a bastante gente pasar por ese calvario.

Pero hacerlo público, sacar tu cara y decir tus datos da vértigo.

Cuando me decidí a hacerlo sabía que tocaba contárselo a mis padres y lo hice en cuanto me confirmaron que participaría en el anuncio: horas antes de irme a rodarlo. Me digo, se lo voy a decir, para que no se enteren por la televisión. Vivo con ellos mientras busco trabajo como biotecnólogo y nos sentimos a gusto, pero nunca he sido muy partidario de explicar mi vida sentimental. Si no lo hacía, seguramente, era porque no entendía qué me pasaba. Igual que el aviso a mis amigos de que había un tema que tratar, el anuncio me dio el empujón que necesitaba para hablarlo con mi familia.

Primero les conté que me iba a hacer un anuncio a Madrid y que me iban a pagar poco, pero como habíamos tenido una mala experiencia con la publicidad en el barrio (Sant Genís dels Agudells, en la montaña de Barcelona, ojalá un día pueda explicarlo bien), les olía a chamusquina. Todo les sonaba raro y entonces sigo explicándoles: “Es un anuncio sobre asexualidad. Necesitan a gente asexual”. Ahí nos quedamos parados por un instante. Para ellos era la primera noticia. Mi hermano, de 17 años, saca el móvil y lee las dos definiciones que da la Wikipedia: “Orientación sexual de una persona que no siente atracción sexual hacia ninguna otra persona”. Y “reproducción en la que un único organismo es capaz de originar otros individuos nuevos”. Yo, por si acaso, les aclaro que es la primera, que de momento no me puedo reproducir como una estrella de mar.

La verdad es que hubo tensión. Estaban preocupados porque no se lo hubiera contado antes, por instinto protector y también por cómo iban a tratar el tema. Rápidamente la situación fue mejorando y desde Madrid les estuve contando cómo iba lo del anuncio. Creo que siento no haberme sincerado antes con ellos.

Ahora que ha empezado a emitirse, estoy contento. Me gusta cómo ha quedado, pero sobre todo estoy satisfecho porque lo han recibido muy bien en los grupos de asexuales. Y bastante gente se está sintiendo identificada y se están uniendo a los grupos y consultando la Asexualpedia para saber más. También he notado diferencia en cómo lo ve la sociedad. Al final se trata de eso, de cambiar actitudes.

Desde entonces hay gente que me felicita porque “soy famoso” y gente como desconcertada. Nadie me ha dicho nada negativo. Hay quien me aplaude por haberme dado cuenta. También están los que se abstienen de comentar, quizá porque no me entienden o porque lo hacen demasiado bien, y los que me bombardean a preguntas.

Lo que les explico es que cuando eres asexual no sientes atracción sexual por otras personas, y por lo tanto, no sientes la necesidad de practicar el sexo con nadie. Pero que también puedes ver a alguien que no te despierte nada y que después de hablar te acabe atrayendo aunque no sexualmente (o sí, la asexualidad no deja de ser un abanico de distintas sensibilidades). Me ha sorprendido que hay gente que me pregunta “Pablo, ¿seré yo asexual?”. Y otros que me dicen: “Ahora que eres como una voz de la asexualidad, esto que siento… ¿entra?”

Lo importante es darse cuenta de lo que te ocurre: que hay una falta de deseo sexual hacia las otras personas. Pero que no debe confundirse con un episodio de tu vida: el estrés, un tratamiento que afecta la libido, una mala racha, una decisión personal… Quien se ha sentido atraído sexualmente y ha disfrutado de sexo frugal y de repente no lo hace, será raro que se haya vuelto asexual. O si siente atracción sexual pero tiene problemas con el coito, puede que sea algo tratable y no una forma de asexualidad. Quien encaje con la definición de asexual lo debe llevar con naturalidad. Si no se acaba de encajar con esto, quizá sea mejor buscar ayuda.

Con otras personas, la manera de llevarlo es con transparencia y honestidad. Al final lo que funciona mejor es comunicarlo, que la otra persona lo entienda y la relación pueda ser más cercana. Actualmente no tengo pareja, pero con 24 años, a mí no me preocupa ni me hace sufrir si la tendré en el futuro y cómo afrontaremos el sexo. Igual que no me preocupa a estas alturas si a una hipotética pareja le puede gustar jugar al dominó y me tocará echar partidas juntos.

Texto redactado por Gloria Rodríguez-Pina bajo la supervisión de Pablo Ortiz.

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Espero hayan disfrutado el artículo
Saludos desde Argentina!

martes, 10 de mayo de 2016

Asexualidad en Mendoza - Argentina


ASEXUALIDAD EN MENDOZA

Hoy les traigo una entrevista realizada por Radio Universidad al grupo de Asexuales mendocinos en el programa "Siempre es Hoy" el 05 Mayo de 2016.



En "Siempre es Hoy" conversamos con Jessy, Lucas y Natalia, de la Asociación Asexuales Mendoza. Nos explican de qué se trata y cuál es su lucha.


Espero lo disfruten
Saludos desde Argentina!

jueves, 5 de mayo de 2016

Asexualidad: Una falta de deseo que no implica trastornos

Una falta de deseo que no implica trastornos

Escrito por Walter Ghedin, publicado en LA NACION el 15 de Febrero de 2016
(El autor es psiquiatra y sexólogo)

El movimiento de asexuados es un ejemplo de colectivo social que representa a aquellas personas que no sienten deseos eróticos o cuyo foco de atracción por el otro no es de orden sexual. El concepto de asexualidad es la falta o disminución de la libido y de las fantasías sexuales sin sufrimiento o conflicto por esta carencia.

Las personas asexuadas piensan que no sufren ningún trastorno (deseo sexual hipoactivo o fobias sexuales); por el contrario, se sienten saludables y aceptan la disminución del deseo como una de las diferentes formas de identidad sexual. Existen diversas formas de asexualidad, pero en todos los casos se estimulan otras áreas para sostener la pareja: romanticismo, comunicación, afinidades, gustos, trabajo. Pueden tener encuentros sexuales, sólo que no son frecuentes ni son una prioridad en la vida personal o de pareja.


La asexualidad puede aparecer desde el principio de la vida sexual consciente. Es frecuente que estas personas en la adolescencia no se estimulen con temas o imágenes eróticas, sientan pudor o les cueste integrarse a sus pares por la dificultad para compartir experiencias sexuales. Muchos jóvenes se aíslan y no participan de actividades por temor a sentirse discriminados; otros mienten para ser aceptados.

Más notas para entender este tema

Es importante diferenciar la asexualidad de patologías consideradas trastornos del deseo y de la excitación sexual. La asexualidad pone de manifiesto una forma de ser: el deseo sexual se convierte en un rasgo que brinda identidad. Decir "soy asexuado" es hablar de un aspecto propio que identifica al sujeto. No obstante, se debe tener en cuenta que existen trastornos del deseo que son provocados por problemas médicos o psicológicos. El descarte de estas y otras causas que pueden bajar el deseo es fundamental. Si los trastornos del deseo y la excitación son síntomas y, como tales, no están sujetos a la personalidad, se sufre por su presencia y por las limitaciones que ella conlleva.

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Saludos desde Argentina!

sábado, 30 de abril de 2016

Soy Asexual, no siento deseo sexual por nadie

"Soy asexual: no siento deseo sexual por nadie... y no quiero sentirlo"

Redacción BBC Mundo 27 abril 2016



Robin Dibben tiene 24 años y se define como asexual: nunca experimentó el deseo o la atracción sexual hacia otra persona. Y, asegura, nunca lo hará. "Simplemente no siento atracción sexual. Nunca se me pasó por la cabeza querer tener sexo con nadie", le contó Robin al programa Newsbeat de la BBC.
Robin dice que la primera vez que se identificó como asexual fue hace unos tres años, cuando alguien le ofreció tener relaciones sexuales, pero su cuerpo "no quería hacerlo". "Me repelía la idea; pensar en ello no me excitó para nada", relata. Y no se trataba de que no le gustara esa persona: Robin nunca se sintió sexualmente atraído hacia nadie.
El joven hizo una búsqueda en internet y descubrió que había más personas asexuales, lo cual le tranquilizó. "Ya podía poner nombre a lo que me sucedía", dice Robin.


¿Qué significa ser asexual?

  • Asexual es quien no experimenta atracción sexual hacia otras personas.
  • No es lo mismo que ser célibe ni es lo mismo que ser asexuado o antisexual.
  • Es una orientación sexual hacia ningún género o sexo (falta de orientación sexual).
  • Se refiere a la atracción; no al comportamiento: No implica necesariamente no tener libido o no practicar sexo.


¿Cuestión de tiempo?

Robin dice que, a medida que crecía y alcanzaba la pubertad, no le preocupaba no experimentar deseo sexual. El joven relata cómo se repetía a sí mismo que "tal vez no había encontrado a la persona adecuada" y que por eso no sentía ese tipo de deseo hacia nadie. "Eso es lo que la sociedad espera que pienses", se queja el británico.
Robin pensaba que algún día le sucedería, pero descubrió que se equivocaba. "Cuando mis amigos comentaron sus primeras experiencias sexuales me pareció muy extraño y sentía que éramos muy jóvenes para vivir ese tipo de experiencias", relata el joven.
Robin se sentía "incómodo", afirma, ante la idea de tener relaciones sexuales con alguien. A los 22 años no se había besado con nadie y nunca había experimentado ese tipo de deseo. De acuerdo con el joven, ser asexual puede compararse a la reacción que provoca en una persona heterosexual la idea de acostarse con alguien de su mismo sexo. "Nosotros tenemos esa sensación, pero hacia todo el mundo. Simplemente, no queremos tener sexo con nadie", explica Robin.


Ni célibe, ni antisexual: asexual

Robin quiere ayudar a que la gente comprenda mejor lo que significa ser asexual. "Hay gran desconocimiento sobre la asexualidad y muchas personas me han sugerido que se trata de una fase", cuenta Robin. "Aún no conociste a la persona adecuada, lo verás con el tiempo", le suelen decir.
Robin dice que descubrir la organización Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad (AVEN, por sus siglas en inglés) le resultó de gran ayuda. "(Ser asexual) no es lo mismo que ser célibe, ni lo mismo que ser asexuado o antisexual", puede leerse en la página web de la asociación.De acuerdo con esta comunidad, ser asexual "no implica necesariamente no tener libido o no practicar sexo, no poder sentir excitación o no poder enamorarse".

Robin conoció a dos jóvenes asexuales, Thom y Steve, a través del foro de AVEN, que se identifican como "homo-románticos" y mantienen una relación sin deseo sexual.


"Simplemente disfrutan de su compañía mutua", cuenta Robin, quien dice que, entre los tres, decidieron lanzar un podcast sobre el testimonio de una persona asexual, que ya cuenta con "una base de oyentes de todo el mundo".


Amor sin sexo

Entonces, ¿cómo es tener una relación con una persona asexual?
Robin dice que en las relaciones asexuales "sí existe la atracción romántica". "No creo que me esté perdiendo nada porque nunca llegué a sentir atracción sexual".


En cualquier caso, según AVEN, la asexualidad se refiere a la atracción, y no al comportamiento sexual, lo cual implica que estas personas son "fisicamente capaces de experimentar excitación genital y orgasmos".
De acuerdo con esta organización, a algunos asexuales les disgusta fuertemente la idea de tener sexo, a otros les resulta indiferente y a otros incluso les gusta y lo disfrutan pero, aún así, son incapaces de sentir deseo sexual hacia alguien.
"Ellos solo disfrutan del sexo como disfrutan alguna otra actividad por lo que esta actividad es, no con quién la hacen", explican los especialistas.
"Tienes el derecho a identificarte de cualquier forma que te plazca. Si te sientes asexual y encuentras esta identidad útil, entonces reclámala", agregan.
En el caso de Robin, la idea de acostarse con alguien le disgusta por lo que prefiere no tener sexo.
"Estoy viviendo la vida y aceptando quién soy", dice el joven. "Mucha gente no puede entender cómo funciona. Pero, si puedes tener sexo sin amor, ¿por qué no vas a poder tener amor sin sexo?".

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Espero les haya servido para sacarse un par de dudas!

Saludos desde Argentina