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jueves, 25 de enero de 2018

El sexo puede ser aburrido y no pasa nada



Artículo escrito por Comepacmans, Madrid, publicado en Avenitas el 15 de enero de 2018.


No sé qué me pasó. No sé si fue que esperaba ver los fuegos artificiales que veía cuando jugaba al Sims de pequeño o que simplemente no estuve realmente hecho nunca para los placeres de la carne. El caso es que me aburro follando. Y voy a usar follar porque no creo haber hecho el amor nunca. Y acostarse tampoco vale cuando no estábamos en una cama.

Esta entrada será para recopilar un poco mis pensamientos acerca de esta cosa curiosa de meterse entre sábanas desnudas con una persona o varias, pensando que vais a daros el postre más dulce del mundo entre gemidos y algún que otro arañazo. Es mi experiencia personal y que cada uno luego piense en lo que ha vivido.



Este tren de pensamiento arranca el día que notando unas nalgas estrellándose contra mi abdomen mientras escucho placer de una compañía pienso ¿qué me puedo hacer cena? Me quedan un par de pizzas pero no sé cuándo me caduca el pollo. ¿Inapropiado? Puede. De todas formas nunca fui descortés y siempre, cuando me he metido en algún tipo de faena he cumplido y llegado hasta el final. Que no nos quiten el ser amables, por favor. El caso es que desde ese momento y en adelante, siendo el monstruo paranoico siempre-pensante que soy, no he parado de experimentar, probar y encontrar sólo para darme de bruces contra una pared de insensibilidad. Ni el sexo cariñoso ni el sexo duro, ni el que consiste en hacer daño ni el que consiste en cerrar los ojos. Ni con mordiscos ni con besos. Ni vaginas ni penes. Ni barbas ni pintalabios. Ni con mamadas ni con coños mojados. El sexo me aburre.
Y me aburre físicamente. Sí, siento placer. Y, claro, me corro. Me canso y siento la adrenalina por todo mi sistema circulatorio. Si me muerden un pezón voy a retorcerme y si me acarician la línea de la espalda me recorrerá un escalofrío. Pero no podré evitar verme desde fuera queriendo decirme:
–¿Qué carajo estás haciendo?
Porque sienta el impulsante deseo de sentarme con la persona que ahora se encuentra gritando entre mis brazos para que me cuente qué sueños tenía cuando aún le daba miedo la oscuridad o, mejor aún, cuál es su cuento favorito, ¿y por qué ese y no otro?

Tampoco me veas como un extraterrestre. Algunas de mis mejores memorias están en darme cabezazos contra las paredes de un ascensor bailando entre los besos y abrazos de alguien que me quiere hacer sonreír. También en las noches en vela, estando horas y horas, desnudos y juntos, cansados y honestos, hablando de quiénes fuimos y de cuál estrella pudimos haber venido. Hubo una noche que la pasamos rascándonos la espalda y cantándonos canciones de Disney al oído.

Porque si hay algo que saco en claro del sexo son las miradas. Las miradas de estar completamente a merced de los deseos de alguien. Sé que durante, antes y, sobre todo, después del sexo escucharé palabras que nadie más, jamás, ha escuchado en toda la historia de la humanidad porque estarán hechas de las entrañas de esa persona que se retuerce entre las almohadas y la oscuridad de una habitación desordenada. Eso me maravilla. Tanto como los pequeños gestos que alguien no tiene fuerzas de evitar, las rarezas peculiares de cada uno que en momentos tan intensos no son capaces de esconder, pequeños detalles que los definen y te hacen quererlos, quererlos porque acabas de ver algo tan precioso que no te lo crees.
Esas cosas me apasionan.
Supongo que por eso sigo intentando explorar cuerpos, historias y sueños privados. Aunque tenga que tramitar un polvo. Soy un astronauta que le gusta dar los primeros pasos en la Luna pero enseguida quiere ver cómo se siente pisar en Marte. Se me da mal quedarme, se me da mal recrearme, se me da mal disfrutar de que es la vigésima cuarta vez que su culo se estrella contra mí y de que sus gemidos son cada vez más fuertes.
Me quedo contemplativo, mientras todo se mueve a cámara lenta y mi mente se convierte poco a poco en ruido estático de una de esas televisiones de antes.

No. No creo que disfrute besarte, no creo que disfrute morderte ni creo que disfrute follarte. Sobre todo eso último. Aunque sí voy a disfrutar cada una de las sonrisas que sea capaz de sacarte, tanto como todas las veces que te haga temblar. Voy a querer recorrer la carretera que tu columna dibuja en tu espalda como un conductor borracho, voy a querer ver qué brillos desprende tu mirada cuando soy capaz de sorprenderte y voy a querer saber a qué saben tus dedos cuando bailan con los míos como si fuesen su propia fiesta lejos de los nerviosos cuerpos.

Y es que no hay realidades cerradas, blancos y negros, todo es una maraña de sin sentidos. Más cuando lo que intentamos ver es un baile bailado a oscuras y entre edredones y sábanas mal puestas. Tampoco sé si quiero disfrutar esto tanto como tantas otras personas lo hacen.

En parte y en secreto y en bajito te digo que me gusta que el mayor placer que me dé meterme en una cama contigo vaya a ser cómo me miras. Cómo tus ojos han sido capaces de encontrarme o cómo tus brazos han podido sostenerme sin que este pájaro nervioso que se ha atrevido a bailar contigo se escape por la ventana.
Lo siento si no soy capaz de gemir, lo siento si mi orgasmo es algo que sólo aparece en los libros de mitos y leyendas, lo siento si voy a estar más centrado en mimarte que en ponerte y lo siento si alguna vez me ves con la cara que ponía Amélie.
Aunque juguemos al mismo juego cada uno tiene unas reglas diferentes y lo que nos va a importar al final es que nos lo pasemos bien.

El sexo me aburre. Tú no.


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Saludos desde Argentina

martes, 21 de febrero de 2017

Asexualidad: me gustas, pero no me atraes sexualmente

Artículo publicado por el Administrador del sitio AUTO COACHING PNL BLOG el 26 octubre de 2016


Hemos descubierto nuevas orientaciones sexuales que distan de la heterosexualidad normativa que se ha impuesto en muchas sociedades durante siglos. Ahora hablamos de homosexualidad, de bisexualidad o de pansexualidad con naturalidad, especialmente las generaciones más jóvenes. Poco a poco está empezando a calar la idea de que la diversidad es libertad y enriquecimiento, algo que anima a que cada uno definamos de forma particular nuestra propia orientación sexual.

La orientación sexual, englobaría a la atracción sexual, erótica, emocional o amorosa hacia un determinado grupo de personas definidas por su sexo. Si nos quedamos en exclusiva con la parte de atracción, encontramos a un grupo de personas que se están empezando a identificar como grupo. Hablamos de la asexualidad, o lo que es lo mismo, de personas que no sienten esta atracción sexual hacia nadie, lo que no implica que en otros aspectos no les pueda gustar una persona o se puedan llegar a enamorar.


“Imagina cómo se puede sentir un adolescente
que no siente la necesidad de experimentar sexualmente con nadie y que, además,
cree que tiene que encajar en alguna de las orientaciones sexuales conocidas”
-Lucía, autora de “Diario de una asexual”-



La asexualidad no es una consecuencia

Si entendemos esta ausencia total de atracción como una anormalidad, intentaremos responder a una pregunta: ¿por qué se ha producido? Podemos pensar que quizás hayan vivido una mala experiencia: un condicionamiento tan fuerte que cualquier idea relacionada con el sexo les genera rechazo.

Tras estas experiencias, la persona, en su necesidad de protegerse, deja de tener ese impulso sexual hacia los demás. Pero, esto no es la asexualidad. Pensar en justificar esta realidad de esta manera significa desvirtuarla y estar lejos de entenderla. Recordemos que la asexualidad refleja una falta de interés por el sexo, no miedo o aversión por el mismo. Simplemente parece que es una actividad que no les llama la atención, igual que a ti no te llaman la atención otras muchas.

Ellos no se sienten motivados por mantener relaciones sexuales de ningún tipo con nadie. ¿Tendrá esto algo que ver con la religión? ¿Con una determinada cultura? De nuevo, reiteramos nuestra negativa. Simplemente, es una forma de vivir y ver las relaciones de forma diferente a como las entiende la mayoría.


“Me torturé durante muchos años tratando de buscar
a alguien que me despertase ese deseo y no
me importaba que fuese hombre o mujer.
Después de años y de muchas experiencias fallidas,
decidí aceptarme como soy. Poco después,descubrí en Internet
la asexualidad y, justo ese día, acabaron mis conflictos”
-Lucía, autora de “Diario de una asexual”-


Las relaciones de pareja

Es importante que brindemos un apartado al tan conocido mundo de la pareja. Cuando hablamos de una persona que es asexual, que no siente ese impulso erótico hacia los demás, ¿tienen facilidades para encontrar pareja? Lo cierto es que no tienen ningún problema.

Las personas asexuales pueden enamorarse. Viven el amor romántico. Les gustan los abrazos, los besos. Quieren sentir esa conexión con la otra persona, no obstante no tienen ningún deseo "carnal". Pueden vivir en pareja sin problema. Aunque, es necesario mencionar que también hay personas asexuales que se declaran arrománticos.

Lo habitual es que las personas asexuales busquen pareja afines. Aún así, ¿qué ocurre si se enamoran de alguien diferente a ellas? No pasa nada. Los asexuales no rechazan el sexo. Simplemente no se encuentran atraídos por las personas en ese sentido. Si a ti no te apetece una manzana, ni siquiera piensas en ella, ¿te la comerías? Puedes hacerlo, por complacer a quien te insiste en que será bueno para ti, pero no tendrías un interés genuino por ella. Esto es lo mismo.

Hemos mencionado que los asexuales no sienten ningún tipo de interés sexual hacia los demás, pero esto no significa que no tengan sexualidad o que no disfruten de ella. Las personas asexuales pueden llegar a masturbarse. Una cosa es el impulso sexual y otra que alguien “te ponga”. Sin embargo, no llegan a disfrutar del sexo como lo pueden hacer las personas que no se encuadran dentro de la asexualidad. Para ellas un orgasmo dista de ser lo mejor del mundo.


“La idea de que tú puedes mirar o conocer a una persona
y sentirte sexualmente atraída por ella es algo que
un montón de gente experimenta y está bien, pero a mí no me ocurre”
-Evie, poliamorosa y asexual-


En España se fundó la primera asociación de asexuales, Asexual Community España (ACE), con el gran cometido de dar visibilidad a esta “no orientación sexual” con la que algunas personas pueden sentirse identificadas. Porque el amor y el sexo no tienen por qué ir siempre de la mano y este sólo es un ejemplo de ello.

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Saludos desde Argentina

jueves, 21 de enero de 2016

Retratos Asexuales en PlayGround Noticias

Artículo publicado en PlayGround Noticias el 15 de Mayo de 2015Escrito por  Luis M. Rguez
20 retratos de la nueva juventud asexual
Jóvenes, atractivos, y sin ningún interés por el sexo
Hay un momento en la adolescencia de casi todos en el que los objetivos vitales a corto y medio plazo se reducen a una única cosa: el sexo.
La presión grupal impone su ley rasante. El éxito en este campo se convierte en medida de valor de la persona, y ahí que nos lanzamos todos, a actuar como gibones en celo...
Es sólo que después de unos cuantas experiencias mediocres... la cosa como que pierde su gracia.
Si es que alguna vez la tuvo.
Porque, reconozcámoslo: el sexo está sobrevalorado.
Siempre lo ha estado. La diferencia es que, ahora, la gente que no le ve la chispa al trato carnal se atreve a decirlo. Se atreve incluso a gritarlo.
Pasa como en el cuento: ¡El emperador va desnudo!
Basta con que alguien lo diga en alto para que empiecen a sumarse más y más voces.  
Voces como esta:


El debate público alrededor de las orientaciones sexuales está a la orden del día. Heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, polisexuales...
Todos han encontrado su hueco en la conciencia colectiva. Todos reclaman su derecho a disfrutar de su sexualidad como les venga en gana. Pero existe una orientación de la que aún se habla poco. Esa 'orientación invisible' a la que Julie Sondra Decker dedicaba un libro el pasado verano.
A Decker le gusta hablar de "movimiento asexual", de una inclinación colectiva a la que cada vez se adhiere más gente.
Gente que prefiere no incluir el sexo en sus vidas, sencillamente porque no experimentan ningún tipo de atracción sexual hacia personas de ningún género.
La cosa no va de abstinencia o celibato. Va de ausencia de deseo. No es una posición política. No tiene que ver con el estrés derivado del trabajo o el dinero. Simplemente, no existe el impulso.

Según algunos estudios, al menos una de cada cien personas se identifica como asexual. Y tras mucho tiempo en el armario, esa creciente comunidad asexual quiere visibilidad y respeto.
Sobre todo en su facción más joven.
De eso va el #AceDay, el primer "Día de la Visibilización Asexual", una iniciativa que lleva desde el pasado viernes inundando las redes sociales deselfies de quienes viven ajenos a las tensiones del sexo, no por elección propia, sino por naturaleza.
La creciente tendencia a usar las redes sociales para reclamar y redefinir orientaciones sexuales a través del uso de hashtags revela la imperante necesidad de muchos jóvenes de abrir la discusión en torno a la conformación de identidades.
Y es que, cuando sientes que el arco de posibilidades visibles en "el mercado" no te contiene, lo mejor que puedes hacer es definir tu propio marco.
En el caso del Ace Day, el código es el as.

El as para diferenciar orientaciones románticas y para acotar las distintas intensidades de la pulsión sexual.
Porque la asexualidad no es un "vacío" uniforme. También la ausencia de deseo está cargada de grados y matices.
As de corazones para el 'alorromántico asexual', aquel que experimenta atracción romántica de forma regular hacia personas de uno o más géneros, pero no siente ningún impulso hacia el sexo.

As de picas para el 'arromántico asexual', aquel que ni siente atracción sexual ni experimenta ningún tipo de atracción romántica hacia personas de ningún género.

As de diamantes para el 'demirromántico', el 'demisexual', el 'gris-arromántico' y el 'gris-asexual', personas que experimentan atracción romántica o sexual únicamente hacia personas con quienes tiene una conexión emocional fuerte, o que experimentan ese tipo de atracción de forma rara, y no con la suficiente intensidad como para que les mueva a actuar.

Por último, el as de trébol. La carta para quienes, reconociéndose parte del espectro asexual, están inseguros o se cuestionan sobre su orientación romántica.

A la altura del pasado domingo, el número de posts referidos al #aceday en redes como Twitter o Tumblr superaba los 15.000, y la cifra sigue creciendo.
La asexualidad, a diferencia del celibato o la abstinencia, no es algo que se elija. No tiene nada que ver con "no haber encontrado a la persona adecuada" y tampoco es la manifestación de ningún trauma relacionado con el abuso sexual o con una homosexualidad reprimida.
Esos son algunos de los mitos contra los que lucha la Ace Community. Una comunidad que no quiere permanecer en la sombra, y mucho menos ser vistos como personas heterosexuales "fallidas".
El debate sobre las políticas de género y la diversidad sexual también pasa por ellos. Necesita contar con ellos.... ¿LGBTI... A?









domingo, 27 de diciembre de 2015

Asexualidad por Baikal-B

Hoy les traigo un artículo escrito por Baikal-B, publicado en un Blog dentro del proyecto Avenitas el 19 de diciembre de 2015... como le comenté a ellos, me fascinó la idea de explicar nuestra "incapacidad" a partir de la alegoría del daltonismo ya que, si bien he escuchado millones de comparaciones con comidas, creo que en este caso, el factor biológico de inmanencia al sujeto lo hace aún más productivo... ser asexual no es algo que se elige, es una orientación, una forma diferente de ver el mismo mundo que nos rodea a todos.



Daltonismo sexual



Si las atracciones fueran colores, los asexuales serían daltónicos para el color sexual. Podrían ver otros colores, atracciones, como el romántico o el estético. Pero si les preguntaran por el color sexual, ellos no sabrían responder. No lo ven. Y no es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor. Los daltónicos simplemente lo son.
Como asexual, la atracción sexual me resulta ajena y a veces recurro a esta metáfora de la deficiencia visual para situarme. Al parecer debe de existir un color estupendo y maravilloso que entusiasma sin excepción.Todo el mundo quiere tener alguna prenda de esa tonalidad porque es deslumbrante y sin igual. Sin embargo, yo no. Me enseñan camisetas de ese color inexpresable y no me llaman la atención. Me parecen sosas, insulsas. No veo qué tienen de increíble, maravilloso y deslumbrante. Para mí son de una tonalidad anodina y aburrida.
Yo no veo ese color tan fantástico.
La gente se sorprende de que no me interese por esas prendas y que no las vista. Si es que es imposible que no puedan gustarme. Y tal vez tengan razón. Si viera ese color quizá también me encantara. Pero es que soy daltónica y no lo puedo ver.
Por más camisetas, pantalones, chaquetas que me enseñen no van a conseguir nada. Por más que me cuenten todas sus bondades. Por más que me insistan que me pruebe alguna prenda, que lo que pasa es que no me lo he visto puesto y cómo me quedaría.
No lo entienden. Aunque me llegara a sentar bien la ropa de ese color inexpresable, para mí seguiría siendo de una tonalidad anodina y aburrida. Para mí seguiría siendo una ropa sin interés y que llevaría sin ganas. Atracciones, colores, daltonismo. Los daltónicos no son diferentes, ven diferente. Y tan sólo en algunas tonalidades. Los asexuales no somos diferentes, vemos diferente. Y tan sólo en algunas tonalidades.

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Espero hayan disfrutado el artículo tanto como yo
Saludos desde Argentina!

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Sexo? No, gracias

Publicado el 19 febrero de 2015 por Bárbara Paula Groba en Breves Noticias, Miscelánea.

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"Estamos inmersos en una sociedad híper sexual, el sexo está en todos lados, en la televisión, en las revistas, en la calle y cada vez es todo más explícito y exacerbado. No obstante, hay personas que no se sienten identificadas con el sexo en la más mínimo y que no tienen ningún tipo de interés en tenerlo: ellos son los asexuales.
“Aproximadamente el 1% de la población son asexuales y pueden manifestarse de dos formas: aquellos que carecen completamente de deseo sexual y por lo tanto no se ven atraídos sexualmente por otros, y quienes tienen algún nivel de deseo sexual, pero que no conectan con el deseo sexual del otro, por lo que tampoco se ven atraídos por otras personas” explica Tony Bogaert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Brock, de Canadá. Generalmente los individuos que no tienen deseo sexual con el otro suelen practicar la masturbación. Esta minoría quiere ser reconocida como la cuarta orientación sexual.
Ellos sostienen que nacen así, que es su forma de ser, que no es algo que cambie con el tiempo y por eso no hay que confundirlos con aquellos que sí tuvieron deseo sexual y tuvieron una disminución en su libido sexual debido a que en este caso sí habría que consultar con un especialista.
No quieren ser definidos como enfermos ni catalogadas con diagnósticos médicos como deseo sexual hipoactivo o trastorno por aversión al sexo. A su vez rechazan interpretaciones psicológicas que explican su situación como por ejemplo: represión, sublimación o desplazamiento del deseo hacia otros objetivos.
Sabrina Canessa, que es asexual y arromántica es decir no sólo no tiene deseos sexuales sino que tampoco quiere formar vínculos románticos, integra la Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad en Argentina, junto a otro centenar de asexuados, cuya edad varía entre los 20 y los 30 años. “Esto no es una enfermedad. Simplemente no nos interesa, no nos da curiosidad, no nos sentimos atraídos por el sexo. Tampoco es que lo repudiamos o que lo odiamos”.
Johanna Villamil, coordinadora de la rama iberoamericana de AVEN destaca: “La palabra asexual es un poco rara, confusa, se piensa que va en contra de lo sexual, que es antisexual, cuando en realidad es otro camino u otra opción dentro de la sexualidad misma”. Por eso quieren buscar redefinir el término para uno que se adapta más a su situación.
Según especifica el doctor Raúl Paredes, director del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México: “Es una variabilidad sexual y no un problema físico o con el deseo. Así como unos son extremadamente sexuales, otros no lo son”.
Canessa aclara “En el caso de las mujeres no se trata de frigidez ni tampoco de impotencia, en el caso de los hombres, porque ambos sexos tienen las mismas capacidades físicas que cualquier persona con una sexualidad activa. Ellas pueden excitarse y ellos tener erecciones, sólo que el orgasmo no les parece “la gran cosa”. No sienten deseo por el placer sexual”.
El problema puede surgir cuando quieren formar pareja con alguien que no es asexual, que suelen ser la mayoría de las personas. En este caso en general los asexuales suelen establecer acuerdos de tener relaciones sexuales sin placer pocas veces durante la relación ,utilizar juegos previos como coqueteos y seducción sin penetración o permitirle al otro estar con otras personas sexualmente."


miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Cómo es la vida de un asexual?

Publicado en "Ya era hora: espacio para que todo pueda ser hablado" el 29 de Enero de 2012.
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Jenni Goodchild, una estudiante británica de 21 años, afirma que no tiene orientación sexual ni experimenta deseos sexuales. Es lo que se considera una asexual.
Pero en una sociedad cada vez más sexualizada, ¿cómo se puede vivir siendo asexual? "Para mí esto básicamente significa que no puedo mirar a la gente y pensar 'mmm... sí, quiero tener relaciones sexuales contigo', eso no me ocurre", explica Jenni. La estudiante de Oxford es una de lo que se calcula es un 1% de personas en el Reino Unido que se identifican a sí mismas como asexuales.
La asexualidad es descrita como una orientación y se diferencia del celibato porque éste último es una elección. "La gente me pregunta que si no lo he probado, ¿cómo puedo saber lo que es?", dice Jenni.
"Bueno, si eres heterosexual y no has tenido sexo con alguien que es de tu mismo género, ¿cómo puedes saber que no te gustará una relación homosexual?". 
"Simplemente si no estás interesado, no estás interesado, independientemente de si lo probaste o no", agrega.
Tal como señala la Red de Visibilidad y Educación de la Asexualidad (AVEN), la principal comunidad virtual de las personas asexuales, las necesidades emocionales varían ampliamente en estas personas, igual que ocurre en una comunidad "sexual". Hay diferencias, dice Mark Carrigan, experto de la Universidad de Warwick, por ejemplo entre los asexuales románticos y los asexuales no románticos.

Diferencias


"Los no románticos no tienen ninguna atracción romántica, así que en muchos casos no desean ser tocados ni tener ningún tipo de intimidad física", dice Carrigan. "Los asexuales románticos no experimentan atracción sexual pero sí experimentan atracción romántica. Es decir, buscan a una pareja y aunque no le responden sexualmente, sí desean sentirse más cercanos a esa persona, saber más de ella, compartir cosas con ella".
Jenni se describe como heteroromántica. Y aunque no tiene interés en el sexo, sí se siente atraída a la gente y mantiene una relación con Tim, de 22 años. Tim, sin embargo, no es asexual. "Mucha gente me dice que soy egoísta por mantenerlo en una relación en la cual no obtendrá lo que desea y que debería salir con alguien igual a él", cuenta Jenni.
"Pero Tim parece bastante feliz, así que creo que él debe ser quien decida".
Tim, por su parte, dice estar contento, conociendo a Jenni y centrándose en los aspectos románticos de su relación. "La primera vez que ella mencionó que era asexual, pensé'¡qué raro!'", recuerda Tim. "Pero después aprendí que no debía hacer suposiciones sobre lo que eso significaba". "Nunca he estado obsesionado con el sexo. No soy de los que sale en las noches para buscar a alguien con quien tener relaciones sexuales. Sé que eso es lo que hacen muchos, pero a mí eso no me preocupa". Jenni y Tim no están totalmente exentos de contacto físico porque se abrazan y besan para expresar el afecto que se tienen.
La asexualidad ha sido tema de muy pocos estudios científicos, lo cual ya llevado a especular porqué algunas personas no sienten atracción sexual. "Hay individuos que definitivamente lo ven como un trastorno y que piensan que si hubiera medicamento 'lo arreglarían', o que debería someterme a una prueba hormonal" señala Jenni. "Y también hay gente que incluso va más alla, que preguntan si alguna vez fui abusada siendo niña lo cual honestamente no es una pregunta apropiada. Porque además, no fui abusada". "Pero existe la creencia de que algo está mal en tí", agrega.


Poco entendida


El profesor Carrigan sugiere que la falta de estudios científicos está vinculada al hecho de que hasta antes del lanzamiento de AVEN no existía una comunidad asexual. "Fue hasta el 2001 cuando la gente pudo comenzar a definirse a sí misma como asexual". El experto subraya que no debe confundirse a la asexualidad con un trastorno que provoca una falta de deseo sexual en la gente. "Ha habido muchas investigaciones sobre el trastorno de deseo sexual hipoactivo (o inhibido), que es un trastorno clasificado como de la personalidad", señala el experto. "Es cuando un individuo no experimenta atracción sexual y esto le causa sufrimiento". "Y ha habido mucha gente que posteriormente fue definida como asexual pero que antes se le había clasificado con el trastorno", agrega.
Todavía, sin embargo, no se logra tener un entendimiento apropiado de lo que es la asexualidad. La doctora Pam Spurr, experta en relaciones y conducta sexual, admite no haber recibido muchas consultas sobre asexualidad. "En las contadas ocasiones cuando me han preguntado sobre esto, la gente a menudo se torna increíblemente hermética porque es un tema muy raro", dice.
Agrega que la gente se siente incómoda hablando sobre sus impulsos sexuales, ya sean altos o bajos, pero que la asexualidad en sí misma no es un tema que haya sido ampliamente discutido.


¿Cambio para los "sexuales"?


La cuestión que fascina a Mark Carrigan es qué efecto tendrá en el futuro una comunidad asexual visible en las personas que no son asexuales. "Por ejemplo, antes de que hubiera homosexuales visibles no había un concepto de heterosexualidad", explica el experto. "Fue sólo hasta que la gente comenzó a llamarse homosexual cuando tuvo sentido hablar o pensar de la heterosexualidad".
"Si es cierto que hasta el 1% de la población es asexual y cada vez más gente está consciente de ello, ¿habrá un cambio en la forma como la gente 'sexual' piensa en sí misma?". "Porque por ahora no tenemos realmente una buena palabra que pueda describir a la gente que no es asexual" señala Mark Carrigan. (bbc.co.uk)


lunes, 14 de septiembre de 2015

Asexualidad; Entrevista radial: La Viborera.

(En entrevista con la Periodista y Licenciada en Filosofía Magdalena De Santo las bichas de La Viborera analizaron la implicancia política de la asexualidad, la búsqueda por la inclusión dentro del colectivo por la diversidad y contra la patologización de las identidades.)

Entrevista a Magdalena de Santo sobre la escritura del artículo publicado en Página/12 que publicamos hace dos días.

Aclaro que esta entrevista retoma la escritura del artículo y de las problemáticas que la autora tuvo que enfrentar y/o trabajar para poder desarrollar su proceso de escritura. Pero en ningún momento se procede a leer al aire el artículo.

Link: Entrevista Radial


Espero la disfruten

Saludos desde Argentina!

viernes, 11 de septiembre de 2015

Un volante que encontré por ahí




Introducción a la Asexualidad

Hoy les traigo un post que encontré en el Blog: "Tu Manifiesto: donde habitan las ideas" escrito por Jesús Santiago

En esta entrada se trabajan los cambios que ha estado absorbiendo nuestra sociedad en las últimas décadas y, también, cómo los asexuales se ven excluidos en medio de esta hiper-sexualidad que nos rodea.

Introducción a la Asexualidad

En los últimos años parece que estemos ante un “boom” sobre sexualidad. Lo que hace unos años hacía mirar con vergüenza hacia otro lado y que las señoras tuvieran horas y horas de cotilleos en los trancos de sus puertas en verano cada vez se percibe como algo más cotidiano. Homosexualidad, transexualidad, bisexualidad…son términos, etiquetas que suenan con fuerza para cosas que siempre han existido, pero que, por desgracia, no podían ser pronunciados por miedo a rechazo o incluso a cosas mucho peores por culpa de una sociedad poco avanzada.

Además de esto, podemos observar como la sexualidad en sí, dentro de la heterosexualidad, sufre una época dorada, ya que no existe ese miedo ni ese pudor por el sexo. Podemos ver anuncios de Durex mientras almorzamos sin escandalizarnos, o que en cualquier serie o película aparezca una teta y no tengamos que ir corriendo a la Iglesia más cercana para confesarnos. Ya nadie esconde el hecho de que se masturba. Sí, hacerse pajas. Y sí, las tías también se tocan, no hay que avergonzarse de ello. Y también follan.

Pero, mientras nos encontramos en medio de esta ola de sexo y lujuria, nos olvidamos de otro grupo no menos importante y que también existen : los asexuales.

¿Cómo? ¿Personas que no tienen relaciones sexuales? ¿Son todos curas? ¿Unos estirados? ¿Vienen de Mordor? Para nada. Ser asexual y estar en medio de un celibato no tiene absolutamente nada que ver.

Según un reciente estudio, aproximadamente entre un 1% y un 5% de las personas de todo planeta son asexuales.

Podemos resumirla como la falta de atracción sexual, o el bajo o nulo interés en la actividad sexual. En cristiano, que si te metes en la cama con un asexual, por su parte no va a existir tensión alguna ni vas a notar algo bien duro en un cachete si la cama es muy pequeña.

Como todo, también existen excepciones con sus variables. Podemos encontrar asexuales que tengan cierto impulso sexual y se masturben. Asexuales que ni se toquen los genitales, pero no por rechazo, sino porque no tienen el impulso sexual de un mono a la sombra.

No hay que confundir tampoco a una persona asexual con una arromántica. La persona arromántica no siente amor ni atracción emocional por otra, mientras que los asexuales sí. Pueden tener realciones afectivas completamente plenas con otra persona sexual. La única diferencia es eso, la ausencia de ese impulso, que puede llevar a ciertos momentos incómodos y malentendidos.

Espero que haya servido como “introducción” al tema de la asexualidad, la cual es bastante desconocida por un gran sector de la población, y para que se vea que no son ningún bicho raro. En post posteriores, hablaremos sobre consejos de pareja, tipos de asexuales, etc.

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Saludos desde Argentina!